El ministro se dirige directamente al que ocupa el puesto inmediato al de Víctor, Mr. HENDRYCK GROOTE. Se trata de un rubio de estatura media y rostro sonrosado, agradable, de unos cuarenta años. Es calvo, y usa bastante largo el escaso pelo que tiene alrededor de las sienes y la nuca. Viste una guayabera muy amplia.

– Sí -dice el ministro-, yo ya he leído el informe. El proyecto es muy interesante; pero según los especialistas que he consultado, para iniciar una búsqueda de naufragios sin poner en peligro el futuro de nuestra arqueología submarina, hay que contar con equipos costosísimos, del orden de los 20 millones de dólares. ¿Estarían ustedes dispuestos a una inversión de ese volumen?

Y se queda mirando a los demás, seguro de haberlos impresionado.

Mr. JAN VAN DONGEN, un hombre con una nariz fenomenal, que ha oído las últimas palabras del ministro mientras le enciende un cigarrillo Cohíba a Groote, interviene en inglés:

– Sr. Ministro: Para el proyecto nuestro, 20 millones serían muy insuficientes…

– ¡Coño, qué nariz! ¿Y ese quién es?

– Se llama Van Dongen… Dicen que es el perro guardián del millonario Groote…

– …porque trabajaríamos simultáneamente en diferentes puntos.

– Y si echamos adelante este proyecto -lo interrumpe Groote-, nuestra inversión en el equipamiento será superior a los 120 millones…

Hendryk Groote habla inglés con marcado acento extranjero (alemán u holandés), y a pesar de tener facciones delicadas, su mirada es aguda y sus modales algo autoritarios…

Fuma rápidamente, con una mueca de desagrado, sin tragar el humo. Observa con fijeza al ministro.

– …que sumados a los 230 millones para la construcción de los tres hoteles, elevarían nuestra inversión a 350 millones.

3

En su afán por exhibir senos, nalgas, muslos fuertes, las jineteras de La Habana suelen vestir prendas mínimas. A veces, la mercancía grotescamente expuesta tiene cierto encanto naïf. A veces inspira tristeza, o risa; rara vez un mordizco.



3 из 130