– Espero que no -dijo Tillie-. Es una persona extraordinaria.

Antes de irme le di mi tarjeta. No quería inquietarme aún, pero se me había despertado la curiosidad y estaba deseosa de seguir con el caso.

Capítulo 2

Al volver al despacho hice una visita a la Biblioteca Municipal. Entré en la sala de libros de consulta, cogí la guía telefónica de Boca Ratón y comparé la dirección de Elaine Boldt que me habían dado con la que figuraba en el listín. No había duda, ambos números de teléfono coincidían. Tomé nota de la dirección y teléfono de sus vecinos más próximos. Por lo visto había bastantes edificios en la zona y supuse que se trataba de una «comunidad planificada» por los cuatro costados. Había una oficina central que coordinaba la venta de toda clase de artículos, un teléfono de información sobre canchas de tenis, un balneario, y un complejo dedicado al ocio y el entretenimiento. Tomé nota de todo para ahorrarme desplazamientos inútiles.

Al llegar al despacho, abrí un informe a nombre de Elaine Boldt en el que consigné el tiempo invertido en el caso hasta el momento y detallé la información que obraba en mi poder. Llamé al número de Florida, dejé que el teléfono sonara treinta veces y a continuación llamé a la oficina central de ventas de la comunidad de Boca Ratón. Me dijeron que el administrador del edificio de Elaine Boldt se llamaba Roland Makowski y que vivía en el apartamento 101. Respondió al primer timbrazo.

– Makowski.

Le conté con la máxima brevedad quién era yo y por qué quería localizar a Elaine Boldt.

– Pues no ha venido este año -dijo-. Acostumbra a estar aquí por esta época, pero probablemente hizo otros planes.



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