— Mбs bien de desmantelarlo — murmurу Vorkosigan.

— Es posible. Y, como siempre, el ъltimo de los sabotajes de Komarr…

— Ya entiendo. Vamos. Ah, Cordelia…

— Es posible que la seсora Vorkosigan prefiera quedarse y hacernos una visita — murmurу la princesa Ka-reen de inmediato, sin apenas rastro de ironнa.

Vorkosigan le dirigiу una mirada de gratitud.

— Gracias, seсora.

Distraнdamente, la princesa se deslizу un dedo por los labios mientras los hombres salнan, y se relajу un poco cuando todos se hubieron marchado.

— Bien. Esperaba la ocasiуn de tenerla para mн sola. — Su expresiуn se tornу mбs animada mientras observaba a Cordelia. Ante una indicaciуn silenciosa, el niсo bajу del sofб y con unas miradas de soslayo regresу a su juego.

Droushnakovi se acercу a ellas con el ceсo fruncido. — їQuй le ocurre a ese teniente? — le preguntу a Cordelia.

— El teniente Koudelka fue herido por un disruptor nervioso — explicу Cordelia con frialdad. No sabнa con certeza si el tono extraсo de la muchacha no ocultaba alguna clase de desaprobaciуn -. Sucediу hace un aсo, cuando servнa a Aral a bordo del General Vorkraft. Al parecer, aquн los tratamientos neuronales no son tan eficaces como en el resto de la galaxia. — Cordelia cerrу la boca, temiendo que este comentario fuese interpretado como una crнtica a su anfitriona. De todas formas la princesa Kareen no era responsable por las deficientes prбcticas mйdicas de Barrayar.

— їNo fue durante la guerra de Escobar? — preguntу Droushnakovi.

— La verdad es que, en cierta forma, fue el primer disparo de la guerra. Aunque supongo que ustedes lo llamarнan fuego amigo. — Todo un oxнmoron capaz de confundir a cualquiera.



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