
— Existe el respeto — suspirу Droushnakovi.
— Bueno, si las personas arriesgan la vida por su comunidad, es lуgico que sean respetadas — seсalу Cordelia con calma -. Supongo que echo de menos a mis compaсeras oficiales. Las mujeres inteligentes, las tйcnicas, mi grupo de amigas allб en casa. — Allн estaba esa palabra tramposa otra vez -. Con tantos hombres inteligentes como los que tienen aquн, deben de haber tambiйn mujeres brillantes en alguna parte. їDуnde se esconden?
Cordelia cerrу la boca, ya que de pronto se le ocurriу pensar que Kareen podнa interpretar sus palabras como un insulto. Aunque agregar «exceptuando las presentes» sin duda la dejarнa en peor posiciуn.
No obstante si Kareen la interpretу de esa manera, no lo demostrу, y el regreso de Aral e Illyan rescatу a Cordelia de la posibilidad de cometer otras torpezas. Los tres se despidieron amablemente y regresaron a la Residencia Vorkosigan.
— El capitбn Negri ha asignado a la seсorita Droushnakovi para que se encargue de la seguridad personal de la regente consorte — les explicу Illyan brevemente. Aral asintiу con un gesto.
Mбs tarde, Droushnakovi entregу a Cordelia una nota sellada. Alzando las cejas, Cordelia la abriу. La letra era pequeсa y clara, la firma legible y sin rъbrica.
Con mis saludos, decнa. Ella sabrб servirla bien. Kareen.
Esa noche el comandante Illyan se presentу en la Residencia Vorkosigan seguido por Droushnakovi. Aferrada a una gran maleta, la joven mirу a su alrededor con los ojos brillantes de interйs.
2
A la maсana siguiente, Cordelia despertу para descubrir que Vorkosigan ya se habнa marchado, y que ella debнa enfrentarse a su primer dнa en Barrayar sin la compaснa de su esposo. Decidiу dedicarlo a la compra que habнa decidido efectuar la noche anterior, cuando observу a Koudelka esforzбndose por bajar la escalera en espiral. Sospechaba que Droushnakovi serнa la guнa ideal para lo que tenнa pensado.
