

Lucía Etxebarria
Beatriz y los cuerpos celestes
No me pidas que te deje ni que te dé la espalda
Iré donde tú vayas, me quedaré donde estés
Tu gente será la mía, tu Dios mi Dios
Y nada excepto la muerte podrá separarnos
Ruth a Naomí. Ruth, 1; 16-17
¿Por qué fijaste tus ojos en mí, una extranjera?
Ruth, 2; 10
He aceptado la pureza como la peor de las perversiones
Marguerite Yourcenar
Una mujer no sabe que va a ser la protagonista de una historia de terror hasta que lo es.
Naomí Wolf
1. ÓRBITA CEMENTERIO
Yet come to me in my dreams, that I may live
My very life again though cold and death;
Come back to me in my dreams, that I may give
Pulse for pulse, breath for breath: Speak low, lean low
As long ago, my love, how long ago.
Christina Georgina Rosetti. Echo.
– No entiendo por qué lees esa basura -le dije yo, enfurruñada, no porque censurase realmente sus gustos en materia de lectura sino porque quería llamar su atención. Era una de esas tantas tardes sucesivas que yo pasaba en su casa, tantas que Mónica ya no se sentía obligada a hacerme caso. Su cuarto era el mío, yo lo sabía, y podía hacer allí lo que me apeteciera. Eso sí, Mónica no pensaba darme conversación.
Alzó la vista, se colocó las gafas sobre el puente de la nariz, como si fuera una maestra, y me dirigió una mirada de divertida superioridad.
– No me seas fascista cultural, anda. ¿Qué pretendes? ¿Que me pase el día entero leyendo a Dostoievski o algo así? Anda, olvídame un ratito, por favor -dijo mi luminaria, aquella brillante morena cuya inteligencia alcanzaba proporciones cósmicas, y volvió a sepultar la cabeza en el libro.
