Helicón. No tiene importancia.

Aparece un Guardia: "Han visto a Calígula en el jardín del Palacio".

Todos salen.

ESCENA IV

La escena permanece vacía unos instantes. Calígula entra furtivamente por la izquierda. Tiene expresión de enajenado, está sucio, con el pelo empapado y las piernas manchadas. Se lleva varias veces la mano a la boca. Se acerca al espejo, deteniéndose en cuanto ve su propia imagen. Masculla palabras confusas, luego se sienta a la derecha, con los brazos colgando entre las rodillas separadas. Helicón entra por la izquierda. Al ver a Calígula se detiene en el extremo del escenario y lo observa en silencio. Calígula se vuelve y lo ve. Pausa.

ESCENA V

Helicón (de un extremo a otro del escenario). Buenos días, Cayo.

Calígula (con naturalidad). Buenos días, Helicón. Silencio

Helicón. Pareces fatigado.

Calígula. He caminado mucho.

Helicón. Sí, tu ausencia duró largo tiempo.

Silencio

Calígula. Era difícil de encontrar.

Helicón. ¿Qué cosa?

Calígula. Lo que yo quería.

Helicón. ¿Y qué querías?

Calígula (siempre con naturalidad). La luna.

Helicón. ¿Qué?

Calígula. Sí, quería la luna.

Helicón. ¡Ah! (Silencio. Helicón se acerca.) ¿Para qué?

Calígula. Bueno… Es una de las cosas que no tengo.

Helicón. Claro. ¿Y ya se arregló todo?

Calígula. No, no pude conseguirla.

Helicón. Qué fastidio.

Calígula. Sí, por eso estoy cansado. (Pausa.) ¡Helicón!

Helicón. Sí, Cayo.

Calígula. Piensas que estoy loco.

Helicón. Bien sabes que nunca pienso.

Calígula. Sí. ¡En fin! Pero no estoy loco y aun más: nunca he sido tan razonable. Simplemente, sentí en mí de pronto una necesidad de imposible. (Pausa.) Las cosas tal como son, no me parecen satisfactorias.



4 из 56