
La despertó el teléfono. Saltó del sofá y descolgó.
– Diga.
– No te habré despertado… -dijo Rebus.
– ¿Qué hora es? -respondió ella tratando de verla en su reloj.
– Las once y media. Lo siento si estabas en la cama.
– No. ¿Dónde es el fuego?
– La verdad es que no es ningún fuego; simples rescoldos. Se trata del matrimonio cuya hija ha desaparecido.
– ¿Qué sucede?
– Que requieren tu presencia.
– No entiendo -dijo ella pasándose la mano por el rostro.
– Acaban de recogerlos en Leith.
– ¿Los han detenido?
– Por abordar a las busconas. La madre estaba histérica y los llevaron a la comisaría de Leith a ver si se calmaba.
– ¿Y tú cómo te has enterado?
– Porque llamaron aquí desde Leith preguntando por ti.
– ¿Todavía estás en Gayfield Square? -dijo ella frunciendo el ceño.
– A esta hora se está muy tranquilo y puedo disponer de la mesa que quiera.
– Ya es hora de que te vayas a casa.
