– Sí.

– Entonces, irán a buscarte.

– No sé si debería salir al vestíbulo. ¡Stone, el humo está llenando la habitación!

– Cálmate. Ponme en espera y vuelve a llamar a los bomberos. Diles que estás atrapada.

– De acuerdo.

Oyó el silencio durante una eternidad, y cuando volvió a su línea, lloraba.

– Están a punto de llegar -dijo-, pero todo el edificio está en llamas, y van a tardar en subir. Tengo miedo, Stone.

– Lo sé, cariño, pero yo sigo estando aquí.

– Han dicho… -tosió-. Han dicho que moje una toalla y que me cubra la cara con ella.

– Hazlo. Yo espero.

– Bien.

Oyó el ruido del auricular al dejarlo sobre la mesa. Jamás se había sentido tan inútil. Bueno, eso no era cierto. Se había sentido igual de inútil tres años antes. Tampoco entonces pudo hacer nada, y precisamente por eso, por su culpa, Evelyn murió.

Apartó esos pensamientos de la cabeza y se concentro en Cathy. Al final, oyó unos pasos rápidos y de nuevo su voz.

– Hay fuego -gritó-. Lo estoy viendo. ¿Qué hago ahora, Stone? No sé…

Una explosión la interrumpió. Involuntariamente se apartó el auricular del oído e inmediatamente volvió a acercárselo.

– ¿Cathy? Cathy, ¿me oyes?

Un grito y un golpe; después, silencio.

– ¡Cathy! ¡Cathy!

Nada. Un clic seguido del tono de marcar.

Capítulo 2

Stone necesitó varios segundos para darse cuenta de qué estaba ocurriendo. La línea se había interrumpido y no tenía modo de saber qué le había pasado a Cathy.

El nudo que tenía en el estómago creció, al igual que su pánico y marcó con furia el número de su oficina, aunque en cuanto escuchó la llamada, supo que sería una pérdida de tiempo. Algo le había ocurrido a Cathy. Lo sentía con tanta seguridad como sentía el latido acelerado de su corazón. Aunque estuviese bien aún, no iba a perder el tiempo y la respiración en contestar al teléfono.



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