
3 – Interrupción: Es el mecanismo por el cual el neurótico impide que un proceso se desarrolle naturalmente y concluya.
Interrumpir, etimológicamente significa: "romper un vínculo o contacto entre dos cosas, personas o situaciones", Si para pasar de A a B me interrumpo infinitas veces, nunca llegaré.
El mejor ejemplo es el del proceso de confusión. Cuando algo me confunde, tengo dos posibilidades:
a) tratar de salir de la confusión;
b) dejame estar en ella. Quizás, en el primer caso es el de la interrupción.
Quizá en apariencia se obtenga una sensación de tranquilidad, pero esa tranquilidad es por "superar el miedo a estar confuso", y no por aclarar qué me confunde. Sólo la confusión es un proceso normal del darse cuenta, a partir de ella surge el contacto con mi (des-cubrir) la realidad. Cuando no me interrumpo, dejo que el proceso se complete y se agote. El salir de la confusión es, muchas veces, la consecuencia de dejarme estar en ella.
La certeza es, en general, la consecuencia de la duda y, por lo tanto, es una apertura y el más positivo de los caminos hacia la realidad.
Interrumpir es como negarme a mantener dentro de mí mismo una situación inconclusa, que dejará paso a nuevas interrupciones.
4 – Falta de límite entre afuera y adentro: Esta es quizás la más clara manifestación de los trastornos neuróticos. Darme cuenta de que el límite de mi piel separa un afuera de mí, de un adentro de mí; parece una perogrullada y sin embargo es la dificultad que da origen, en gran medida, a las otras tres.
Cuando interactúo con el otro y él me dice lo que le molesta, lo que le gusta, lo que le duele… sólo teniendo claro que él está afuera de mí puedo contactarme conmigo y así, hacerme cargo únicamente de lo mío. Porque "sólo soy perchero de mi propio sombrero".
Te acordarás de lo afecto que soy a decir "asunto tuyo"… o "asunto de él"… Estas frases son, para mí, como la profundización de mi conciencia del afuera y el adentro. Creo firmemente que si todos pudiésemos darnos cuenta de esta diferencia, de este límite que impone nuestra piel, gran parte de las broncas, de las frustraciones, de las expectativas y de los sacrificios que padecemos, morirían de muerte natural.
