
A partir de todo esto es que tratamos de ayudar a nuestros pacientes.
Si conseguimos que tan solo uno de ellos comprenda qué cosas son adentro y qué cosas son afuera; si conseguimos que no se interrumpa; que disfrute de sus cosas y que se apoye sobre sí mismo responsabilizándose de sus actos, entonces nosotros perderemos un cliente y él ganará una nueva vida.
CARTA 6
Mi amiga…
Escribirte es una de las cosas que disfruto de mi vida. Me alegra, claro, que mis cartas te gusten y más me alegra mi propio placer… Y podría haber escrito: pero más me alegra… etc.
Esto tendría otra significación. La palabra, pero es una de las trampas del lenguaje.
Cuando digo pero, intento invalidar total o parcialmente lo que dije primero:
"Yo no tengo nada contra los negros, pero…
Y antes de seguir escuchando, yo ya sé que quien dice esto, tiene algo contra los negros.
Me importa utilizar las palabras en su verdadero sentido; esto suele ayudarme a hacerme responsable de lo que digo y hago, responsable de lo que soy, responsable de mí mismo. Cada vez que me encuentro diciendo un pero trato de reemplazarlo por: y además… Si el reemplazo encaja, entonces elijo esta otra forma de decirlo. Si no encaja, entonces hay dos posibilidades: o la primera parte de la frase no es lo que deseo decir o voluntariamente estoy tratando de invalidarla, quizás para enfatizar la segunda, quizás para hacer una aseveración paradójica.
Sea como fuere siempre me sirve para darme cuenta de alguna zona poco clara de mí mismo.
