
¡DARME CUENTA! ¡Qué importante!
Desde que leí a Perls… me gustó este modo de enunciar el proceso de la salud.
¡Qué diferente suena darse cuenta, comparando con tomar conciencia!
"Tornar conciencia" me suena intelectual, razonar frío y parcial. "Darse cuenta” es total; me doy cuenta es todo mi ser, Organísticamente, según la Gestalt.
Ya Fritz, en los últimos años de su vida, había abandonado su denominación de terapia guestáltica. Prefería llamarla: Terapia del darse cuenta.
Es que el sistema creado por él creció más allá de Psicología de la Gestalt, en la cual Perls se apoyó para un trabajo creativo y, por lo tanto, distante del rimbombante título, incluso del de terapia guestáltica, a años luz de la dinámica y del proceso implícito en el intercambio terapéutico.
Ahora que escribo esto, siento que estoy siendo injusto y que estoy hablando de Gestalt como si fuera una psicología, una técnica o una terapia, cuando en realidad no es sólo eso, es además, una filosofía de vida, una manera de pensar, una manera de ser.
¡Otra vez me disperso!
Quiero contarte sobre las trampas del lenguaje. Todo sucede como si el lenguaje exterior, el que solemos usar para comunicarnos con los demás, no siempre fuera el reflejo fiel de lo que aparentemente quiero decir.
A VECES, YO SOY YO
Y MI LENGUAJE ES MI DISFRAZ
Por ejemplo, quiero decirte: «Ayer cuando me puteaste, me dio mucha bronca y sentí ganas de romperte una silla en la cabeza".
Si me disfrazo te digo: "A veces, la agresividad perturba a cualquiera". (???)
Fijate la indefinición, la ambigüedad y la falta de compromiso de la segunda frase: "a veces (¿cuándo?), la agresividad (¿cuál? ¿de quién con quién?) perturba (¿qué hace?) a cualquiera (¿a quién?)".
