

Mary Balogh
Cásate Conmigo
1° de la Serie El Quinteto de los Huxtable
First Comes Marriage (2009)
PRÓLOGO
Warren Hall, una mansión campestre emplazada en Hampshire que llevaba siglos siendo la casa solariega de los condes de Merton, estaba rodeada por una extensa propiedad cuidadosamente atendida. En uno de sus rincones se alzaba una pequeña capilla de uso casi exclusivo para las bodas, los bautizos y los funerales familiares, ya que las misas se celebraban en la iglesia del pueblo. Era un lugar precioso, sobre todo en primavera y en verano, cuando los árboles se cuajaban de hojas y flores, el suelo se cubría de hierba verde y las florecillas silvestres adornaban las cercas y los parterres que flanqueaban el camino de acceso a la capilla.
Sin embargo, corrían los primeros días de febrero, demasiado pronto para que asomaran las primeras campanillas blancas y las prímulas. Y para colmo, llovía. El viento gélido agitaba las ramas desnudas de los árboles bajo un cielo plomizo. Era de esos días en los que las personas sensatas preferían quedarse en casa a menos que tuvieran algún asunto urgente que atender.
El hombre que permanecía inmóvil en el cementerio parecía ajeno al frío, a la lluvia y a la tentación que representaba quedarse en casa. Y tampoco estaba admirando el paisaje. Tenía el sombrero de copa en una mano, y la lluvia le aplastaba el pelo, oscuro y más largo de la cuenta, sobre la cabeza y la frente. El agua resbalaba por su cara y por su cuello antes de que la absorbiera la tela de su gabán negro. De hecho, todo en él era negro, salvo su rostro, aunque su tez era morena, detalle poco habitual en un inglés.
Dado el lugar donde se encontraba, su apariencia resultaba un tanto siniestra.
Era un hombre joven, alto, de piernas y brazos largos, y de complexión atlética. Sus rasgos eran demasiados toscos para calificarlo de apuesto. Tenía la cara alargada, los pómulos afilados, los ojos muy oscuros y la nariz un poco torcida a consecuencia de una fractura que debió de sufrir en algún momento de su vida. Mostraba una expresión severa y hosca. En la mano libre llevaba una fusta con la que se golpeaba repetidamente el muslo.
