
Me volví y miré atrás a través del umbral hacia los escalones del salón. No había signo de Lockridge. Me levanté, me desplacé silenciosamente al pasillo y me deslicé al cuarto de baño. Me apoyé contra la pared y esperé. Enseguida, Lockridge apareció en el pasillo llevando el libro de registro. Estaba avanzando muy despacio para no hacer ruido. Lo dejé pasar y salí al pasillo detrás de él. Lo observé mientras él entraba en el camarote de proa, dispuesto a sobresaltarme otra vez con su repentina aparición.
Pero fue Lockridge quien se sobresaltó al no verme en la sala. Cuando se volvió, yo estaba justo detrás de él.
– Le gusta aparecer de repente, ¿no, Buddy?
– Oh, no, en realidad… Yo sólo…
– No lo haga conmigo, ¿vale? ¿Qué pone en el libro?
Su rostro adoptó una tonalidad rosada bajo el bronceado permanente de pescador. Pero le había proporcionado una vía de escape y enseguida la tomó.
– Terry anotó su nombre en el libro, pero nada más. Dice: «Jordán Shandy, medio día.» Nada más.
Abrió el libro y lo giró para mostrarme la anotación.
– ¿ Y la forma de pago? ¿ Cuánto es medio día?
– Trescientos por medio día, quinientos, uno entero. He comprobado el registro de la tarjeta de crédito y no había nada. También los depósitos de cheques. Nada. Eso significa que pagó en efectivo.
– ¿Cuándo fue eso? Supongo que está ordenado por fecha.
– Sí. Salieron el trece de febrero, eh, era viernes trece. ¿Cree que fue a propósito?
– ¿Quién sabe? ¿Fue antes o después del crucero con Finder?
Lockridge dejó el libro de registro en la mesa para que los dos pudiéramos verlo. Pasó el dedo por la lista de clientes y lo detuvo en Finder.
