
– En lo que a mí se refiere, puedes ser todo lo egoísta que quieras.
– ¿En serio? ¿No estás enfadado?
– Puedes compensarme. -Él le hizo un guiño-. Todavía tengo la cámara de vídeo encendida.
Sam se le quedó mirando boquiabierta.
– ¡Santa madre de Dios! ¿Quieres filmarnos follando?
Rick gruñó y puso sus manos en la pared a ambos lados de su cabeza. Luego dobló las rodillas de forma que pudiera frotar su pene contra su sexo.
– ¿Sientes lo duro que me pongo cuando hablas así? Quiero arrancarte ese traje y montarte hasta que grites.
Ella apretó su tenso trasero y lo frotó.
– ¡Adelante!
– Lo conseguiste nena.
Mientras ella mirada, él hizo un rápido trabajo atando a Curt de pies y manos y luego llevó fuera el cuerpo inconsciente de Asno sin Seso.
Cuando Rick volvió se estaba frotando las manos. Luego se precipitó hacia ella y recogió la bolsa.
– ¡Vamos!
– ¡Santo Dios!, actúas como si yo fuera más excitante que los libros electrónicos.
Él la arrastró dentro del ascensor y apretó el botón que inició su descenso. Antes de que ella pudiera jadear él estaba acariciando su sexo a través de su traje y ella se estaba meciendo contra sus dedos. Mientras lamía el contorno de su oreja él murmuró:
– Este es el único tesoro en el que estoy interesado ahora mismo.
Un calor puro viajó por su espina dorsal y endureció sus pezones. Rick mordisqueó su cuello y presionó la longitud acerada de su pene contra su muslo. La habilidad de ella para pensar con claridad disminuyó rápidamente.
– ¿Aquí? ¿Y qué pasa si el ascensor está hecho un cacharro?
– Entonces moriré como un hombre feliz.
Él encontró su clítoris y lo frotó.
– ¡Espera! -jadeó ella alcanzando su cadena. Ella quería llevarle a la cueva, tomarse su tiempo, amarlo bien. Tenía un plan, un objetivo…
