
Logan le tomaría el pelo por haber llevado demasiadas cosas, pero ella se reiría la última si resultaba que él necesitaba algo de su equipo. Incluso tenía un rollo pequeño de cinta aislante por si su tienda tenía goteras, lo que también había sucedido en su último y deprimente viaje. Le gustaba el rafting, y cuando estaba en la lancha sentirse mojada y fría era parte de la diversión, pero cuando saliera de ella quería todas las comodidades posibles. Bien, seguramente se estaba comportando como una niña, pero estaba segura de que Peaches también preferiría las cremas corporales de aloe a los placeres de lavarse con un cubo de agua de río y una pastilla de jabón.
Estaba tan entusiasmada con el viaje que no podía soportar la idea de un retraso, aunque llegar a tiempo significara tener que aguantar la compañía del capitán Justice. ¡Por el amor de Dios, sonaba como un personaje de cómic!
Había metido sus tres maletas en el compartimento del equipaje sin un gruñido, pero aunque su expresión parecía tallada en piedra, ella sabía lo que estaba pensando: que se llevaba todo el armario. Si fuera humano, al menos habría mostrado un gesto de incredulidad, o le habría preguntado si llevaba piedras; Bret habría gruñido y habría actuado como si las maletas pesaran todavía más, soltando un chiste. Pero el Señor Cara de Piedra ni hablar; ella nunca lo había visto sonreír.
Cuando la ayudó a subir al avión, el firme apretón de su mano le resultó tan inesperado que casi vaciló.
