
Cetaganda
A Jim y Toni
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— Cуmo era? «La diplomacia es el arte de la guerra llevado a cabo por otros hombres» — preguntу Ivбn— o al revйs? «La guerra es la diplomacia…»?
— «Toda diplomacia es una continuaciуn del arte de la guerra por otros medios» — recitу Miles-. Chou En Lai, siglo XX. Tierra.
— Ey, quй eres? Un diccionario de citas ambulante?
— Yo no, pero el comodoro Tung sн. Colecciona Dichos de Antiguos Sabios Chinos y me obliga a memorizarlos.
— Y el viejo Chou, era diplomбtico… o soldado?
El teniente Miles Vorkosigan meditу la respuesta.
— Supongo que fue diplomбtico.
Los cinturones de seguridad de Miles lo sujetaron: se estaban encendiendo los cohetes. El vehivaina personal donde viajaban йl e Ivбn, uno frente al otro en solitario esplendor, se inclinу hacia un costado. Los dos asientos ocupaban los lados del corto fuselaje. Miles estirу el cuello para echar un vistazo por encima de los hombros del piloto: querнa ver el planeta que giraba mбs abajo.
Eta Ceta IV, corazуn y mundo madre del floreciente imperio cetagandano. Miles estaba seguro de que ocho planetas desarrollados y el mismo nъmero de dependencias aliadas y gobiernos tнtere podнan ser definidos como un imperio extenso segъn los parбmetros de cualquier observador. Claro que eso no significaba que los ghemlores cetagandanos no quisieran expandirse un poco mбs, a expensas de sus vecinos, a ser posible.
Pero a pesar de la gran extensiуn del paнs, las naves militares cetagandanas sуlo podнan pasar de una en una en los saltos de agujero de gusano. Como todo el mundo.
