Es la única meditación sobre la que se puede hacer una investigación científica. Se trata de concentración y no de meditación, por eso es comprensible para la mente científica. En las universidades, en los laboratorios y en los trabajos de investigación psicológica se ha investigado mucho sobre la meditación trascendental, porque no es meditación. Se trata de concentración, es un método de concentración y se encuentra en la misma categoría de la concentración científica porque entre ambas hay nexos de unión. Pero no tiene nada que ver con la meditación. La meditación es tan amplia, tan inmensamente infinita, que no es posible la investigación científica. Solo la compasión podrá demostrar si una persona lo ha conseguido o no. Las ondas alfa no serán de gran ayuda porque siguen estando en la mente, y la meditación no es de la mente sino del más allá.

Permíteme que te diga algunas cosas fundamentales. Primero, que la meditación no es concentración sino relajación; simplemente te relajas en ti mismo. Cuanto más te relajas, más abierto te sientes, y más vulnerable. Estás menos rígido, más flexible y, de repente, la existencia empieza a penetrarte. Ya no eres como una piedra sino que tienes ranuras. Relajación significa dejarte llevar a un estado en el que no haces nada, porque si haces algo, seguirá habiendo tensión. Es un estado de no acción. Simplemente te relajas y disfrutas de la sensación de relajación. Relájate, cierra los ojos y escucha todo lo que ocurre a tu alrededor. No sientas que algo te está distrayendo; en el momento que sientes que algo te distrae, estás negando lo divino. Ahora ha llegado hasta ti como si fuese un pájaro. ¡No lo rechaces! En el momento siguiente puede hacerlo en forma de un perro que ladra, un niño que llora y grita o un loco que se ríe. No lo niegues, no lo rechaces.

Acéptalo, porque cada vez que rechazas algo te estás tensando. Todas las negaciones provocan tensión. Acepta. Si quieres relajarte, el camino es la aceptación.



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