
Observa sin más y no hagas nada. Y cuando digo, observa, no intentes observar, de lo contrario estarás tenso y empezarás a concentrarte en la respiración. Relájate y nada más, sigue relajado, suelto, y observa… porque ¿qué más puedes hacer? Estás ahí, no hay nada que hacer, nada que aceptar, nada que negar o rechazar, no hay lucha ni pelea, no hay conflicto, la respiración se va haciendo profunda, ¿qué puedes hacer? Simplemente observar. Recuerda, observa sin más. No hagas un esfuerzo para observar. Esto es lo que Buda ha llamado vipassana: la observación de la respiración, atención a la respiración osatipatthana: recordar, estar alerta de la energía vital que se mueve con la respiración. No intentes respirar profundamente, no intentes inhalar o exhalar, no hagas nada. Relájate simplemente dejando que la respiración fluya naturalmente -entrando y saliendo por su cuenta-, y tendrás muchas cosas al alcance de la mano.
La primera es que la respiración se puede entender de dos formas diferentes, porque es un puente. Una parte está unida a ti y la otra está unida a la existencia. Por eso se puede entender de dos maneras. Puedes tomarlo por un acto voluntario. Si quieres inhalar profundamente, inhalas profundamente; si quieres exhalar profundamente, puedes exhalar profundamente. Puedes intervenir en ella. Una parte está unida a ti, pero si no haces nada, la respiración continúa de todas formas. No es necesario que hagas nada; continúa. También es involuntaria.
