
UN DESEO ES UN DESEO ES UN DESEO -RESPUESTAS A PREGUNTAS
Por favor, ¿podrías hablarnos del deseo de ayudar a los demás, y de las diferencias o similitudes con otras formas de deseo?
El deseo es el deseo, y no hay ninguna diferencia. Tanto si quieres ayudar a los demás como si quieres hacerles daño, la naturaleza del deseo sigue siendo la misma.
Un buda no desea ayudar a los demás, lo hace, pero en ello no hay ningún deseo; es algo que sucede espontáneamente. Es la fragancia de una flor que acaba de florecer. La flor no está deseando soltar su fragancia a los vientos para los demás, no le atañe que su aroma los alcance. Si alcanza a los demás solo es por accidente, y si no lo hace también es por accidente. La flor desprende su fragancia espontáneamente. Sale el sol pero no tiene el deseo de despertar a nadie, el deseo de abrir las flores o el deseo de animar a los pájaros para que canten. Todo eso sucede espontáneamente.
Un buda no ayuda porque esté deseando ayudar, sino porque su naturaleza es la compasión. Todos los meditadores se vuelven compasivos pero no son «siervos de los demás». Los siervos de los demás son maliciosos; el mundo ha padecido demasiado a estos siervos porque su servicio es deseo disfrazado de compasión, y el deseo jamás podrá ser compasivo.
El deseo es siempre una explotación. Puedes explotar en nombre de la compasión o puedes explotar con otros bonitos nombres. Puedes hablar de servicio a la humanidad y de hermandad o religión, Dios y verdad. Todas esas bonitas palabras solo provocarán cada vez más guerras, más derramamiento de sangre, y cada vez más personas serán crucificadas y quemadas vivas. Eso es lo que ha estado sucediendo hasta ahora. Y seguirá siendo así si no aportas comprensión al mundo.
Por eso, lo primero que hay que recordar es que desear es lo mismo, tanto si deseas ayudar como si deseas hacer daño.
