– Suena fabuloso, Sr. Gu. Sólo que Shanghai 110 es Roma.

– En Shanghai tenemos casas shikumen. El complejo entero estará diseñado al estilo shikumen. De hecho, muchas de las casas que ya están construidas son de estilo shikumen. Y también habrá callejuelas. Algunas de las casas se restaurarán y redecorarán por completo. Si es necesario, demoleremos las casas viejas y en su lugar construiremos casas nuevas manteniendo el mismo estilo. Los nuevos materiales respetarán el diseño original; el exterior no cambiará, pero el interior dispondrá de aire acondicionado, calefacción y cualquier otra comodidad que se nos pueda ocurrir.

– El Shikumen fue uno de los estilos arquitectónicos predominantes en las viviendas de Shanghai en la era de la Concesión Extranjera -repuso Chen.

– También predominará en tiendas, bares, restaurantes y discotecas. Será una atracción para los extranjeros: exótico, extraño, colonial, postcolonial… todo lo que no tienen en casa. Y también atraerá a los ciudadanos de Shanghai. He hecho algunos estudios de mercado. En la actualidad la gente se ha vuelto muy nostálgica, ya sabe. ¿Cómo llamaban a la ciudad? «El París del Este». «Una Perla Oriental». Los libros sobre Shanghai en su época dorada se venden como rosquillas. ¿Por qué? La clase media está aumentando a pasos agigantados. Ahora que tienen dinero, desean tener una tradición, o una historia que puedan proclamar como suya propia.

– Es un proyecto muy ambicioso -apuntó Chen-. ¿Tienes ya la aprobación del Gobierno municipal?

Chen sabía que Gu era un astuto hombre de negocios. No quería inmiscuirse en las estrategias empresariales de New World Group, pero el pago que le había ofrecido por traducir la propuesta de negocios era desproporcionado para el trabajo. Era como si hubiese caído pan del cielo; una oferta tan buena que le hacía sospechar. Antes debía comprobar que aquella tarea no le ponía en ningún compromiso.



10 из 268