
George Alec Effinger
Cuando falla la gravedad
…Debe ser el mejor hombre de su mundo, y lo bastante bueno para cualquier mundo…
Se trata de un hombre solitario y su orgullo es que le trates como a un hombre orgulloso o te arrepientas de haberle conocido. Habla como los hombres de su tiempo, es decir, con tosco ingenio, agudo sentido de lo grotesco, aversión a la impostura y desprecio por lo mezquino.
En memoria de Amber.
«Y existen quienes nadie conmemora.»
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El cabaret de Chiriga se hallaba justo en el centro del Budayén, a ocho manzanas de la puerta Este y a otras ocho del cementerio. Resultaba muy útil tenerlo tan a mano. El Budayén era un lugar peligroso y todo el mundo lo sabía. Por eso, una muralla rodeaba tres de sus lados. A los viajeros se les advertía que no se acercasen al Budayén, pero iban a pesar de ello. Toda su vida habían oído hablar de él, y no se perdonarían regresar a casa sin haberlo visto por sí mismos. Algunos entraban por la puerta Este y recorrían la «Calle», presas de curiosidad; al cabo de dos o tres manzanas, empezaban a ponerse nerviosos, y tenían que buscar un lugar donde sentarse y beber algo, o tomarse una o dos píldoras. Después, se apresuraban a regresar por donde habían venido y se consideraban afortunados de poder volver al hotel. Otros no tenían tanta suerte, y se quedaban en el cementerio. Como he dicho, era un cementerio muy bien situado, y les ahorraba un montón de tiempo y de problemas a todos.
