Me resulta fácil empezar estos apuntes pero no se si podré cumplir la auto promesa de continuar apuntando diariamente. Porque ignoro adonde voy y para que me llevan.

Mi situación en Monte es muy mala y bordea la angustia, en la que no acepto entrar porque me ayuda siempre el recuerdo de un amigo de mucho tiempo atrás llamado Kirilov o algo parecido. Se que lo expulsaron de su partido.


28 de abril


Cuando salí de Monte con un currículum abusivamente sobresaliente y bajo el brazo un recién nacido titulo de ingeniero, el profesor Paley estaba a mi lado y no me abandono hasta que pisamos Santamaría. No necesito hablar mucho para convencerme de que para mi no había trabajo en el país donde yo había nacido. Sin violencia, me hizo firmar un con-trato que cubría un par de anos y prometía sueldos en buenos dólares. Vagamente, me explico que no se trataba de construir una presa o represa, sino solamente de cimentar lo que ya estaba hecho. Como a mi todo me daba igual, después de muchos desengaños de clase diversa, firme lo que Paley quiso.

En el principio, después de huir de Monte, tristeza y peligro, luego de atravesar el río de barro y de sueñera, luego de remontar otro río, mas estrecho y cuya tradición esta hecha de amenaza y suicidio, desemboque en un amanecer san mariano.

Pero mi visita oficial a Santamaría, y a la par-te final y mas importante de mi destino, sucedió días después cuando Paley, judío portugués y el único conocido de mis nuevos patrones, me acerco al río en su coche sueco.

Estuve mirando la parte paisajística de mi futuro. A la izquierda, una enorme casa rodante con un automóvil gris ensillado; al frente, una casona, desconchada y sucia, y luego, sobre el recodo de las aguas, apuntando a mas tierra incógnita de Santamaría Nueva, un puente de tablas con barandas de soga. A la derecha, árboles, bosques, jungla.

Pienso que con lo escrito cualquier lector puede dibujar un mapa de aquella región de Santamaría. Pero ni yo sabia de mi acercamiento, tan lento, a través del gotear monótono de los días y las paginas, a la mas dolorosa y vulgar de las caras de mi desgracia.



7 из 124