La literatura universal está llena de relatos de mujeres infieles. Puesto que la literatura ha sido hasta hace muy poco un espacio para hombres–como todo en el mundo, desde luego-, en la inmensa mayoría de los casos la infidelidad de la mujer está contada desde el miedo y el mito masculino. Un ejemplo perfecto de esa mirada extremadamente sexista es la «Historia del rey Schahriar y su hermano Schahseman», un cuento perteneciente a Las mil y una noches y recogido en este volumen. Se trata de una fábula primordial, puro subconsciente varonil hecho leyenda; de hecho, es tan importante dentro del texto colectivo de Las mil y una noches que la anécdota se repite dos veces, en dos partes distintas, y da origen al relato–marco de todo el libro.

La historia es la siguiente: el rey Schahseman descubre un mal día que su mujer le engaña con un esclavo negro (todas las Noches están llenas de aterradas referencias a la potencia viril de los hombres de color); tras matar a los dos, y muy deprimido, se va de viaje a la corte de su hermano, el rey Shahriar, y cuando llega allí descubre que también su cuñada comete actos adúlteros con su correspondiente e inevitable negro. Se lo dice a su hermano, y el rey Shahriar, a su vez, degüella a su esposa y al amante. Viudos ambos, pues, y entristecidos, los hermanos se marchan a ver mundo, hasta que se encuentran en una playa con un efrit (un genio maligno). Ocultos en un árbol, los reyes contemplan cómo el genio abre un cofre, y cómo sale de él una joven muy hermosa. El efrit se duerme, y la joven descubre a los hermanos. Inmediatamente les ordena que bajen del árbol y la posean, con la amenaza de despertar al genio si no obedecen. Los reyes, asustados, hacen el amor con ella; luego la joven les pide sus anillos, los enfila en un cordel en el que ya hay quinientas setenta sortijas, y explica que el genio la raptó en su noche de bodas y que la tiene prisionera desde entonces; y que ella se venga poniéndole los cuernos en cuanto que puede.



2 из 199