Esta declaración contradecía la afirmación de Sue Spargo de que los vecinos atacaron a sus hijos. Sin embargo, una cuidadosa lectura de la posterior entrevista con la Policía indica que se había iniciado una pelea entre Richard y Pete Spargo en el pasillo de la planta superior de la casa cuya causa había sido la lentitud de este último en dejar libre el cuarto de baño. El posterior ataque de Richard a Pete fue brutal, ya que era más grande y fuerte que su hermano de quince años. Esta situación provocó que Doug, de dieciséis, acudiera en ayuda de Pete, una intervención que aparentemente hizo que Richard y Pete se aliaran para atacar a Doug. Para cuando Sue Spargo intervino en la refriega, los tres hermanos ya bajaban las escaleras. Cuando todo parecía indicar que ella también sufriría el ataque de Richard y Pete, su hijo de doce años, David, intentó protegerla con un cuchillo de carnicero que había cogido de la cocina, donde presuntamente se hallaba para prepararse el desayuno.

Fue en este punto cuando los vecinos decidieron intervenir, despertados por el ruido que traspasaba las paredes mal aisladas de las casas contiguas. Por desgracia, los vecinos -tres en total- acudieron a la casa de los Spargo armados con un palo de criquet, una barra de hierro para desmontar neumáticos y un martillo y, según el relato de Richard Spargo, fue la visión de estos objetos lo que le enardeció. «Iban a por la familia», fue su declaración expresa, las palabras de un muchacho que se consideraba a sí mismo como el hombre de la casa y cuya obligación era proteger a su madre y a sus hermanos pequeños.

Michael Spargo se despertó con aquel caos. «Richard y Pete estaban peleando con mamá», refiere en su declaración. «Podíamos oírlos, los pequeños y yo, pero preferimos no meternos.» Michael señala que no estaba asustado, pero cuando se le interrogó quedó claro que hizo todo lo posible por dejar a sus hermanos mayores el camino libre a fin de evitar «que me golpeasen si los miraba mal». Que no siempre fuese capaz de evitar los golpes es un hecho confirmado por sus maestras, tres de las cuales informaron a los asistentes sociales de magulladuras, arañazos, quemaduras y, al menos, un ojo a la funerala. Más allá de una única visita a la casa de los Spargo, sin embargo, en los informes no se incluye ninguna otra información. El sistema, aparentemente, estaba desbordado.



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