
Está claro que, en algún momento mientras estaban en Stanley Wallinford's, Alan Dresser le prometió a John un festín en McDonald's. Éste parece haber sido, al menos en parte, un intento de calmar al niño, un hecho que más tarde el empleado de la tienda verificó ante la Policía, ya que John estaba inquieto, molesto en su sillita de paseo, y resultaba difícil mantenerle ocupado mientras su padre elegía las muestras de pintura y hacía algunas compras relacionadas con la renovación del baño. Para cuando Dresser llevó al pequeño John al McDonald's, el niño estaba irritable y hambriento, y el propio Dresser tenía los nervios a flor de piel. Guiar a su hijo no era algo que le resultase natural y no se abstenía de «calentarle el trasero» cuando John no se comportaba bien en público. El hecho de que, efectivamente, fuese visto fuera del McDonald's propinándole a su hijo un fuerte golpe en las nalgas provocó a la postre un retraso en la investigación una vez que John desapareció, si bien es poco probable que incluso una búsqueda inmediata del niño hubiese alterado el resultado final del día.
Aun cuando durante su interrogatorio Ian Barker afirma que no le importó quedar excluido de la participación imaginaria en los videojuegos, Michael Spargo evidentemente dio por sentado que esta exclusión del juego impulsó a Ian a «ir con el soplo al guardia de seguridad de lo que Reg y yo estábamos haciendo», una acusación que Ian negó con vehemencia. Sin embargo, aunque llamaron la atención del guardia, escaparon a su vigilancia cuando entraron en la tienda de «todo a cien».
