
– Eres muy guapa -murmuró Justice mirándola a los ojos mientras le acariciaba los pechos- Muy guapa.
– Te necesito, Justice. Ahora. Por favor. Ahora.
Justice sonrió de manera traviesa, la levantó y la condujo a un sofá. Maggie se quedó mirándolo mientras él se quitaba la camisa. Se le estaba haciendo la boca agua. Literalmente, Justice tenía la piel bronceada y el cuerpo fuerte y musculado. ¡Cuántas noches había pasado abrazada a aquel torso!
Maggie se echó hacia atrás, descansó la cabeza en un cojín y abrió los brazos para recibirlo. -¿A qué esperas, vaquero?
Justice apretó los dientes y continuó desnudándose a toda velocidad. Aun así, a Maggie se le antojó que estaba tardando una eternidad. No podía más. Estaba muy excitada y húmeda y quería que la penetrara cuanto antes, pues temía volver a explotar de un momento a otro.
Justice avanzó hacia ella mientras Maggie se fijaba en su erección, grande, larga y dura. Cuando Justice se tumbó sobre ella, aguantó el aliento y esperó.
– Cuánto te he echado de menos, preciosa -le dijo Justice apoyándose en las manos y besándola.
– Oh, Justice, yo también te he echado mucho de menos -contestó Maggie elevando las caderas y dándole la bienvenida.
Justice se introdujo en su cuerpo y Maggie gimió encantada al sentir su erección, levantó las piernas y se las puso alrededor de la cintura.
Aunque lo tenía muy dentro de ella, no le parecía suficiente. Maggie gemía y se revolvía debajo de él mientras Justice la penetraba una y otra vez haciendo que las llamas iniciales se convirtieran en un gran incendio.
Había pasado tanto tiempo sin acostarse con él que Maggie no quería nada suave ni romántico, sino un encuentro rápido y apasionado, frenético. Quena comprobar que Justice sentía la misma necesidad que ella, quería sentir la fuerza de su pasión.
