Nada parecido a la caótica sala de urgencias. El Hospital Memorial de Royal era un establecimiento bien dirigido, pero una crisis como aquella había llegado a colapsar la sala.

A Justin le encantaba su Unidad de Cirugía Plástica y Quemados. Pero no quería volver a tener nada que ver con las urgencias, con las operaciones a vida o muerte.

Decidió continuar pasillo adelante y no volver la vista atrás, cuando de pronto vio la parte superior de una cabeza de pelo rizado que salía de una sala.

– ¿Winona?

Nada más verla los latidos de su corazón redoblaron su ritmo.

Ella alzó la cabeza al oír su voz. Fue entonces cuando Justin se dio cuenta de que llevaba un bebé en brazos; claro que no tenía nada de raro ver a Winona con un niño en urgencias. A menudo, su trabajo la colocaba en medio de algún conflicto entre un niño y sus padres o el colegio. Pero vio algo en su expresión que alertó a Justin de que aquello nada tenía que ver con un día habitual en la vida de Win.

Sin embargo, ella le sonrió con la misma naturalidad y familiaridad de siempre.

– Me imaginé que estarías en medio de todo esto. Vaya mañana, ¿eh? ¿Has estado en el lugar del accidente?

– Sí, fui para allá enseguida. No soy uno de los médicos de guardia para ese tipo de cosas, pero ya sabes lo rápidas que corren las noticias en Royal. Me llamó alguien que había oído que había un incendio relacionado con el accidente, de modo que fui para allá. De verdad, ha sido un auténtico caos.

– Aún no sé si ha habido heridos graves o no. ¿Cómo ha sido?

Algo le había ocurrido a Winona.



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