Pamela Aidan


Deseo Y Deber

Serie Fitzwilliam Darcy, un caballero Nº 2

Título original: Duty and Desire

A mis hijos, Nathan, Marcus y Zachary,

mi regalo para el futuro.


1

Fragilidad natural

…con Él, que vive y reina contigo y el Espíritu

Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

De pie y solo en el banco propiedad de su familia en St…, Darcy recitó la plegaria del primer domingo de Adviento, con el libro de oraciones cerrado sobre el pulgar. La mañana había clareado con cierta lentitud y la neblina que surgía de la tierra cubierta de nieve parecía decidida a penetrar con su escasa luz. La bruma se metía, fría e inclemente, en los huesos, y parecía aferrarse a las propias piedras del santuario. Darcy sintió un escalofrío. Había estado a punto de no asistir a los servicios, pues su ánimo no había mejorado nada durante la noche, pero la costumbre lo sacó de la cama y, sabiendo que sus empleados se habían levantado temprano esperando que él asistiera a la ceremonia religiosa, se había vestido, había desayunado y se había marchado.

Con la levita verde oscuro abrochada hasta arriba para defenderse del frío, Darcy observó el magnífico lugar; la arquitectura y la decoración lo animaron a levantar la mirada hacia el techo abovedado y al esplendor de la luz que entraba por las grandes vidrieras de colores. Al bajar la vista, Darcy no se sorprendió al ver que, a pesar de que ese día representaba el primer domingo de las fiestas de Navidad, la iglesia no estaba llena. Rara vez lo estaba. Sólo algunas de las familias cuyos apellidos adornaban los suntuosos paneles, vidrieras o placas, se dignaban a honrar con su presencia al depositario de su generosidad. Sin embargo, ésa no había sido la costumbre de la familia Darcy. Y, aunque ahora estaba solo, mentalmente veía a sus progenitores sentados en el banco de al lado, sumidos en una serena reflexión.



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