
– Oh, Dios mío -murmuró.
Los dedos inertes olvidaron por completo los botones de su blusa. Contempló desconcertada el extraño contenido de la maleta, mientras se cubría los labios con una mano, y con la otra se presionaba el vientre, atacada repentinamente por una sensación de náuseas.
– Dios mío… -Sus ojos vieron lo que había allí adentro, pero su mente se negó a aceptarlo-. No… ¡no puede ser!
Pero lo que no veía era el sobre color mostaza donde había guardado la propuesta que debía realizar para una planta de tratamiento de aguas residuales, el asunto en el que había trabajado las dos últimas semanas. En cambio, una rubia semidesnuda le mostraba un par de pechos enormes y sonreía con un gesto sugestivo desde la portada del ejemplar de la revista Thrust.
Durante un momento Lisa permaneció inmóvil, dominada por la incredulidad. ¿Thrust? Se inclinó horrorizada, y se sintió aturdida. Después, revisó frenética la maleta, retirado un objeto tras otro… un traje gris, dos pantalones, productos para afeitarse, dos camisas cuidadosamente dobladas, unos shorts azules, un par de calcetines negros. Además, desodorante, un par de zapatillas gastadas con los cordones sucios, un secador de cabello, y un cepillo con algunos cabellos muy oscuros atrapados entre las cerdas blancas.
Pasó un pulgar sobre el cepillo, después lo dejó caer con desagrado, y abandonó la revisión del contenido, para leer la identificación que colgaba del asa de la maleta.
SAM BROWN
WARD PARK 8990
KANSAS CITY, MISSOURI 64110
Con un gemido, Lisa se dejó caer en la cama, se inclinó hacia delante y se llevó las dos manos a la frente. «¡Maldita sea, sí que la he hecho buena! ¡EI viejo Thorpe disfrutará con esto durante meses!» Al pensar en Thorpe y en su cerebro estrecho y racista, el pánico la dominó, sintió que le dolían las sienes y que la sangre le hervía en las venas mientras se incorporaba de un salto. Consultó su reloj. Los pensamientos se sucedieron frenéticos en su cabeza, y permaneció de pie, indecisa, desviando los ojos del teléfono a la maleta y a las llaves del automóvil sobre la cama.
