
Volvió a mirar por la ventana. Victoria se afanaba con sus flores. Al menos era una mujer amable que no tenía inconveniente en dejarse ver, no como aquella nueva habitante de la colonia, tan esquiva y antipática. Claro que era pronto para juzgarla, podía tratarse de un problema de adaptación, como había llegado a la colonia cuando los demás ya llevaban tiempo allí, la sensación de extrañamiento debía de ser mayor. Y los cuarenta años no son una buena edad, ella los recordaba sin ningún agrado. Debía hacer un esfuerzo e ir a visitarla. No podía ser tan insociable como aparentaba. Según Adolfo, su marido era un excelente profesional, y muy agradable. No había encontrado ninguna dificultad con el resto de las esposas que vivían allí, todas le parecían encantadoras. Cuestión de suerte, suponía, aunque también un poco de buena voluntad. Aquella estancia en México estaba resultando para ella francamente feliz, como una vuelta a sus años de recién casada. Sólo veía a Adolfo los fines de semana, lo cual no dejaba de ser un alivio. Sonrió por haberse permitido semejante maldad.
De pronto recordó que conservaba en el garaje un abono sintético para plantas que había comprado en el pueblo. Iría inmediatamente a ofrecérselo a Victoria. La verdad es que, a pesar de lo mucho que se desvelaba por su jardín, lo tenía en un estado lamentable.
La mujer del jefe dirigiéndose con una botellita en la mano a la casa de enfrente.
¿No podían estarse quietas nunca, cada una en su sitio, ocupándose de sus cosas, enfrascadas en la lectura o haciendo macramé? Pues no, se pasaban el día danzando y tocando las pelotas. Cuando empezaba a verlas circular por los jardines, transitando de un lado a otro, se echaba a temblar. Eso significaba que se aburrían, y que se aburrieran era una mala señal. En última instancia, el aburrimiento se traducía en trabajo para él, posibles complicaciones, recados, incordios. Llevar las cuentas y la organización de la colonia no le resultaba demasiado difícil, otra cosa era tratar con las señoras, ver qué les hacía falta, con qué problemas se encontraban, qué soluciones podía proponerles.
