vemos manifestadas en los seres, asumiendo la forma de facultades superiores, depende de la involución de la conciencia y es una expresiva confirmación de la gran Ley del Sacrificio.

Los cuatro grupos de tres elementos, respectivamente ígneos, aéreos, acuosos y térreos, constituyen una clave importante para la interpretación oculta del Zodiaco, cuyos cuatro ternarios participan de la naturaleza de los clásicos “cuatro elementos” presentándose cada uno de ellos, bajo tres aspectos: maternal, paternal y filial.

Fuerza, Materia, Movimiento, y de qué modo resulta de este ternario la Eterna Circulación en su doble aspecto involutivo-evolutivo: esto es lo que muestra la figura que brevemente interpretamos.

De un lado, la Voluntad animando la evolución de los elementales: del otro la conciencia involucionante, y como realización central, el Fuego de la Vida: el Vórtice del Ser.

De esta suerte el SER, en nuestra Filosofía esotérica, es una combinación o mejor dicho un COMBINÁNDOSE de influjos; definición que conviene a todo dinamismo. Rogamos se medite bien sobre las razones que tenemos para

sustantivar el participio “combinándose” porque con él queremos denotar un estado dinámico producido por dos fuerzas (o por dos polos de una fuerza) que están pugnando por equilibrarse sin poder conseguirlo; caso este último en el cual el dinamismo cesaría, como cesa de generarse la corriente eléctrica. Si se

llega a establecer el equilibrio de los dos polos entre los cuales ella se extiende.

Lámina 4. Jeroglífico planetario


Nota: El simbolismo de esta lámina se analizará junto al de la figura 5.

Lámina 5. Estudio alegórico de los planetas en función



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