Nota importante: La revista “El Faro Oriental” advertía en su número 6 (junio de 1912) sobre los problemas de impresión de esta figura advirtiendo que “la lámina V resultó demasiado oscura en algunos detalles, desapareciendo así el signo de Júpiter que estaba sobre la cabeza de la serpiente y los de la Tierra y la Luna, que estaban en la parte más baja del interior del matraz”.


Los planetas como cualidades de la manifestación


Los planetas astrológicos, son dioses en el sentido pagano, esto es: fuerzas de la Naturaleza en cuanto a esencia e ingredientes de la composición del Macrocosmos en cuanto a sustancia.



Están difundidos donde quiera. Los astrólogos los relacionan con los siete cuerpos planetarios conocidos en la antigüedad; los teósofos con los siete principios que componen nuestro mundo y nuestra entidad o microcosmos; los alquimistas, con los metales: oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y plomo; y los quirománticos, los que se dedican a ese arte de las gitanas, que trae su origen de la India y proviene de las épocas más remotas, buscan en las protuberancias y líneas de las manos la marca o el rastro de las influencias planetarias.


En la misma teoría se fundó la antigua medicina. La herboterapia que es sin duda la forma más primitiva de la Terapéutica, en un tiempo se limitaba a escudriñar en las plantas algún carácter que permitiera descubrir de qué planeta dependían, para así atribuirles las propiedades correspondientes á las influencias planetarias respectivas.


La idea fundamental en todo esto, la de buscar una dependencia recíproca entre las innumerables manifestaciones de la vida universal, es grandiosa y fecunda, es la misma idea que hoy resucitada, orienta las más modernas tendencias de la ciencia.



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