– No, en ningún caso. Mi labor es analizar, no juzgar; y reclamo de usted que tampoco lo haga.

– Pierda cuidado, no pienso intervenir en el curso de la historia. En cualquier caso, tiene usted mucha suerte de ser francés; en España siempre juzgas o eres juzgado. Éste es un país de jueces y reos, ya lo verá.

El psiquiatra se encogió de hombros, se puso en pie y empezó a enfundarse su elegante gabán de paño gris. Le dio la mano a su anfitrión sin mirarlo a la cara y enfiló la salida a toda velocidad. De pronto no soportó por más tiempo la visión de aquella casa destartalada. Necesitaba aire fresco, librarse del cosquilleo que le provocaba en la nariz el polvo que flotaba en el aire. Cuando ya había descendido dos pisos, oyó la voz de Infante llamándole por el hueco de la escalera:

– ¡Lucien, cómprese pantalones de pana y jerséis gruesos! Allí adónde vamos puede hacer mucho frío. ¡Hágase también con una zamarra de piel!

– ¿Una qué?

– Cualquier prenda de abrigo que no sea el precioso gabán de cachemir que lleva puesto. Dudo de que sea adecuado para el monte.

El francés no respondió. Retomó la bajada con mal humor. El perenne tono mordaz de su futuro compañero de viaje empezaba a resultarle desagradable.

Infante cerró la puerta y sonrió. Tal y como había advertido desde el principio, aquel tipo era un niño pera, un auténtico hijo de papá. Había calculado bien la cantidad que podía pedirle, aunque probablemente hubiera sido posible aumentarla un poco más. Daba igual, ciento cincuenta mil pesetas y su propio mantenimiento durante tres meses estaba bien. No contaba con las últimas cincuenta mil porque estaba seguro de no encontrar a La Pastora. ¡Valiente fantasía!; debía tratarse sin duda de un soñador, de un individuo quimérico, idealista, poco práctico. Aunque a él poco le importaba si andaba tras una bandolera o el mismísimo Toisón de Oro. Haría su trabajo, cobraría y en paz. ¡Viva la ciencia!, exclamó para sí. Acto seguido lamentó no tener siquiera una botella de anís para celebrar su buena suerte con un traguito.



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