
– Los chicos estaban algo alterados. ¿Qué ha pasado? – dijo Doug al tiempo que cerraba el informe.
– Supongo que están nerviosos por el fin del curso. Les hará bien ir a Cape Cod y desahogarse. Todos necesitamos tiempo libre.
Por esta época del curso, India también estaba harta de las idas y venidas en coche.
– Ojalá pudiese hacer vacaciones antes de agosto – dijo Doug, y se mesó el pelo al recordar que debía supervisar los estudios de mercado de dos nuevos clientes muy importantes y no podía adelantar las vacaciones.
– A mí también me gustaría – comentó India -. He visto a Gail. Este verano viajan a Europa. – Sabía que no conseguiría convencerlo y que era demasiado tarde para modificar los planes estivales, pero también le habría gustado ir a Europa -. Deberíamos ir el año que viene.
– No empieces otra vez. Yo visité Europa al terminar la universidad. A nuestros hijos no les pasará nada si esperan un par de años más. Es un viaje muy caro para una familia numerosa como la nuestra.
– Doug, podemos pagarlo y no sería justo privarlos de la experiencia.
India no quiso recordarle que de pequeña había estado en Europa con sus padres. En vacaciones, su padre aceptaba reportajes en sitios que consideraba divertidos y había llevado a su esposa e hija. Esos viajes se convirtieron en una experiencia enriquecedora e inolvidable y a India le habría encantado compartirla con sus hijos.
– Me fascinaba viajar con mis padres – añadió con voz baja.
– Doug se mostró molesto, como siempre que ella mencionaba ese tema, y replicó severamente:
