– Sabes que no.

– Tendrás que hacerlo algún día.

– ¿Y por qué? No sólo se acostó con mi marido, sino que además se puso a vender la Tarta de Chocolate Keyes por Internet -dijo-. Estoy segura de que, si hablara con ella, tendría un millón de excusas. Nunca asume la responsabilidad de nada.

– La echaste de casa -dijo Claire en voz baja-. Tenía que ganarse la vida de alguna manera.

– Exacto. Tenía que buscarse un trabajo. Hay cientos de trabajos por ahí, pero ¿intentó encontrar alguno? No. Robó. Primero a Drew, y después la tarta -respondió Nicole. Estaba empezando a tener dolor de estómago-. No quiero hablar más de esto.

– No vas a conseguir olvidarlo hasta que encuentres la forma de reconciliarte con ella.

– A lo mejor es que no quiero volver a tener nada que ver con Jesse -respondió Nicole. La ira y el dolor se habían apoderado de ella-. La semana pasada, un chico intentó robar unos donuts en la pastelería. Cundo me enfrenté a él, asumió su responsabilidad y se sintió culpable. Sabía que lo que había hecho estaba mal. Trabajó unas horas para pagar lo que había intentando robar. Hizo tan buen trabajo, que le ofrecí un puesto en el obrador. ¿Por qué Jesse no puede ser así? ¿Por qué no asume la responsabilidad de lo que ha hecho?

– Sé que te hizo mucho daño.

– Más que eso. Mucho más que eso.

– Pero tenéis que solucionarlo.

– Lo sé -murmuró Nicole-. Al final lo haré. Pienso en ello, pero cuando lo hago me enfado tanto que no quiero verla ni hablar con ella.

– Me pone muy triste que no os llevéis bien -le dijo Claire-. Sois familia.

– No es una familia que yo desee.

– No te creo -replicó Claire-. Tienes todo el derecho a estar enfadada y dolida, pero creo que es hora de que te preguntes hasta qué punto te comportas así para darle una lección a tu hermana y hasta qué punto lo haces para vengarte de ella.



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