– Es guapísimo -dijo una mujer a su lado.

Nicole la miró.

– El entrenador. Es lo mejor de los partidos, aunque mis dos hijos se sentirían humillados si me oyeran decir esto -añadió la recién llegada, y sonrió-. Me llamo Barbara.

La mujer se hizo un lado para dejarle sitio en el banco, y Nicole se sentó a su lado.

– Eres un poco joven para ser una de las madres -comentó Barbara-. ¿Has venido por Hawk?

– No -respondió Nicole rápidamente-. Tengo una pastelería. Uno de los chicos del equipo trabaja para mí. Me pidió que viniera.

– Eso es muy amable por tu parte. No creo que yo viniera si no tuviera que hacerlo. Claro que llevo años sentándome en estos bancos tan duros. Mis hijos son gemelos, y les gusta hacer deporte. Hemos hecho de todo: la Liga Infantil, fútbol, fútbol americano, béisbol. Mi marido trabaja mucho, así que soy yo la que tiene que venir a los partidos.

– Es estupendo que quieras venir a verlos. Estoy segura de que agradecen mucho el apoyo.

Barbara arrugó la nariz.

– Nunca dicen nada, salvo si no puedo venir a uno de los partidos. Entonces, no dejan de quejarse. Pero ahora ya estoy acostumbrada.

«La familia», pensó Nicole con tristeza. Eso era lo que los unos hacían por los otros en una familia.

– Bueno -dijo Barbara, en voz baja-, ¿cómo has conocido a Hawk?

– Yo… eh… lo conocí a través de Raoul.

– ¿Estás saliendo con él?

– No.

– ¿Y no sientes la tentación de hacerlo?

– No.

– ¿Porque estás saliendo con alguien impresionante?

– En realidad, no.

Barbara sonrió.

– En ese caso, o te gustan las mujeres o estás mintiendo.

Nicole se echó a reír.

– ¿Y cómo es que sólo tengo esas dos opciones?

– No creo que una mujer pueda estar con Hawk sin querer llevárselo al huerto. Tiene un cuerpo… Además, es muy agradable. Sé que es injusto, pero así son las cosas. Es soltero y le gusta jugar. Se rumorea que es todo un caballero en público, y un potro salvaje en el dormitorio. Dicen que puede hacerlo durante horas.



24 из 195