– ¡Por favor…! ¿Quién lee esto? -pregunta con el tono de las que nunca aprendieron matemáticas más allá de las cuatro operaciones básicas.

Elena se acerca con una calma que, Floreana sospecha, nunca la abandona.

– Constanza, no cabe duda.

– ¿Constanza?

– Sí, tu compañera de baño.

– ¿De baño o de dormitorio?

– No, cada pieza tiene una sola cama.

– ¿Y no has pensado aprovechar el espacio con dos camas por pieza?

– No, Floreana. Cualquier reparación posible pasa por dormir sola.

Mira a Elena sintiéndose un poco idiota y no se le ocurre qué decir.

– Tenemos un baño cada dos dormitorios, pero cada una tiene acceso propio -Elena continúa en su papel de anfitriona-. Cuando tú lo ocupas, cierras por dentro el pestillo de la otra puerta.

Entra al baño y hace la demostración. Floreana observa la cortina. ¿Habrá una simple ducha ahí detrás? Respira tranquila al ver la tina: tengo todo lo que tenía que tener, se dice recordando a Guillen. Como si le adivinara el pensamiento, Elena comenta:

– Tuviste suerte: no hay más que una tina por cabaña, el baño del frente sólo tiene ducha.

– Bueno, se la prestaremos a las otras dos cuando les entre el antojo de darse un baño con espuma -contesta Floreana de buen humor-. A propósito, ¿quién es Constanza?

– Ya iremos a mi oficina en cuanto descanses un poco y te explicaré todo lo que necesitas saber. En todo caso, se llama Constanza Guzmán.

– ¡Constanza Guzmán! ¿Es ella misma?

– Sí, la economista. ¿La conoces?

– No personalmente, pero todo Chile la ubica. Sale siempre en la tele, en los diarios, es una súper ejecutiva… ¡Qué increíble! Jamás imaginé encontrármela aquí…



3 из 244