– ¿Me estás diciendo que crees que se va a casar? -preguntó Carrie, que se sentía como si le hubieran atravesado el corazón.

Tras darse la vuelta para ocultar lo que sentía en aquellos momentos, no pudo dejar de preguntarse cómo podría sentirse así por un hombre que casi no conocía. ¡Él solo era una fantasía!

– Seamos prácticas -dijo Carrie, respirando profundamente. -Un hombre como Dev Riley nunca se fijaría en mí. Además, acabo de hacer el ridículo con él. Casi no podía articular dos palabras juntas. Yo no sé hablar con los hombres.

– Hacer el ridículo es muchas veces parte de la vida… y del amor. Todos lo hacemos. Lo único que pasa es que tú pareces hacerlo con más frecuencia que el resto de la gente, pero eso es parte de tu encanto.

– ¿De mi encanto?

– Carrie, tú diriges una de las agencias de viajes con más éxito de la ciudad. Eres una mujer de negocios muy respetada. Eres lista y divertida y también bonita. Lo único que tienes que hacer es prestar más atención a tu aspecto.

– Y también soy la persona más aburrida que conozco -le espetó Carrie.

– Bueno, eso es algo que podemos cambiar. Todos los días, tú planeas exóticas vacaciones para tus clientes. Sin embargo, tú nunca has tenido una aventura, ni siquiera unas vacaciones.

– Viajar sola parece tan… desesperado. Da pena. Y, además, siempre me ha dado un poco de miedo.

– Entonces, déjame planear unas vacaciones para ti. Yo me encargaré de prepararlo todo. Te garantizo que, cuando vuelvas, serás una persona diferente.

– No sé…

– ¡Anímate! Da el primer paso. Te prometo que no lo lamentarás.

Carrie dio otro mordisco al donut. Susie tenía razón. ¿Cómo podría esperar que un hombre como Dev Riley la encontrara interesante cuando ni ella misma se encontraba interesante? Él viajaba por todo el mundo, ella se limitaba a leer folletos de vacaciones. Él tenía relaciones sexuales con regularidad. Las de ella eran tan frecuentes como las elecciones presidenciales.



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