Rafael lo pagaría, y lo pagaría muy caro.


– ¿Qué te parece? -preguntó Xavier Jackson, sorprendido, parpadeando ante lo que el micrófono parabólico acababa de recoger.

La calidad del sonido no era perfecta por culpa del viento, la distancia y otros factores, pero el programa informático podía eliminar muchas de las interferencias.

– Creo que necesitamos averiguar quién es el hombre misterioso -respondió Cotton-, ya que es lo suficientemente importante para hacer que Salinas comparta a su novia. ¿Todavía no ha salido del edificio?

– Si lo ha hecho, no nos hemos dado cuenta. De todos modos, tampoco lo vimos entrar. En ningún momento.

– Entonces, o hay un túnel, o está disfrazado.

– Descarto lo del túnel -dijo Jackson en tono sarcástico.

Había todo tipo de túneles abandonados en la ciudad. Ninguna de sus copias de planos de la ciudad mostraban ningún túnel allí, pero eso no significaba que no lo hubiese. Tendrían que comprobarlo, aunque él creía que el hombre se había disfrazado. Vería todos los vídeos de vigilancia y compararía a cada una de las personas que hubieran salido, con el vídeo que tenía del hombre en el balcón.

– Me pregunto por qué la novia está intentando convencer a Salinas de que no ha pasado nada entre ella y ese tío, cuando es evidente que Salinas la entregó a él.

– ¿Quién sabe? -Cotton suspiró frotándose la cabeza con la mano, frustrado-. Eso impide que lo utilicemos para sobornarla, porque aunque Salinas se enterase de que estuvieron haciendo guarrerías, fue él mismo quien hizo la invitación. Que se vaya todo al infierno.



42 из 301