Mistral se levantó cautelosamente, y cuando ella no hizo ningún movimiento hacia a él, comenzó a moverse con cuidado a través del cuarto hacia nosotros. Su garganta se veía oscura bajo las luces parpadeantes. Ella le había cortado. Cualquier sidhe podría cicatrizar un corte pequeño, pero como el daño había sido producido por Terror Mortal, Mistral se curaría mortalmente despacio, a velocidad humana.

Los ojos de Mistral se veían abiertos, asustados, pero él se movió fácilmente atravesando el jardín muerto, como si a él no le preocupara que ella le hiciera algo mientras se estaba alejando de ella. Sé que a mí ya me hubiera estado doliendo la espalda con el miedo del golpe. Sólo cuando él estuvo fuera del alcance de su espada permitió que un poco del pánico dejara sus ojos. Aun así, eran del color de la verde sombra del tornado. Ansiedad.

– Suficiente -dijo ella-. Meredith puede oírte desde allí.

Él se detuvo obedientemente, pero tragó saliva, como si no le gustara nada que ella le hubiera detenido antes de haber regresado con nosotros. No lo culpaba. La magia de la reina podría destruirle desde esa distancia. Probablemente, Andais le había ordenado detenerse simplemente para que él se preocupara. Igual ya no se proponía hacerle más daño, pero quería que tuviera miedo. A ella le gustaba que las personas le tuvieran miedo.

– Ella ha encadenado a todos los de la Casa de Nerys con cadenas de hierro frío para que no puedan hacer ninguna magia -dijo Mistral.

– No puedo discutir eso -dije. -Nos atacaron en la Corte, todos ellos. Deberían perder su magia por un tiempo.

– Ella ha dado a los hombres la oportunidad de convertirse en sus Cuervos. A las mujeres les ha ofrecido ser Grullas de la guardia del príncipe.

– Cel está preso, encerrado. Él no necesita guardia -dije.

– La mayor parte de las mujeres no estarían de acuerdo con eso, de todas formas -dijo Mistral. -Pero la reina tenía que ser vista otorgándoles a todos ellos una elección.



37 из 216