
De pronto tas brillantes luces de los escaparates de las tiendas que rodeaban el edificio parecieron girar a su alrededor, por lo que hizo una aspiración profunda para controlarse y apartar a Adam de su mente. Si eso era lo que él pensaba, nada podía hacer para remediarlo. Debería alegrarse de que no volvería a verlo.
Tomó la escalera eléctrica para subir al mezzanine. Una recepcionista registró su nombre, verificó su cita y le pidió que subiera al piso veinte por el ascensor.
Mientras subía, Tara repasó en su mente los argumentos que emplearía para convencer a la señora Harmon de que le convenía contratar sus servicios. El ascensor se detuvo al fin y sus puertas se abrieron.
La figura humana que estaba en la entrada recibía una inconveniente iluminación posterior, pero al moverse, ella pudo ver sus facciones duras.
– ¡Adam! -exclamó, asombrada, y al oír su nombre, él se volvió por completo y se inmovilizó. La sonrisa confiada que Tara esbozaba para Jenny Harmon desapareció al ver en el rostro varonil una expresión tan amenazante como el Atlántico en un día de tormenta.
Luego las puertas del ascensor empezaron a cerrarse y eso provocó que los dos se pusieran en movimiento, Tara en un intento por escapar antes que se cerraran por completo, y Adam para evitarlo. Luego se apartó para permitirle el paso.
– Tara -pronunció su nombre como si fuera una palabra desagradable, no un encuentro inesperado.
– Hola, Adam. No esperaba encontrarte aquí-manifestó ella con un tono que ni a ella misma convencía-. Dijiste que tu oficina estaba en un sitio conveniente, pero no imaginé…
– ¿No? ¿Quieres decir que esto no es más que una coincidencia? -sin esperar respuesta, él la tomó del brazo y la condujo por el pasillo.
– ¡Adam! -protestó la joven-. Tengo una cita… -volvió la cabeza con la esperanza de que Jenny Harmon apareciera y aclarara la situación, mas no vio a nadie. Necesitaba controlarse, tranquilizar inmediatamente la agitación que el encuentro inesperado había provocado. Pero él no le dio la oportunidad. Abrió una puerta, la llevó con firmeza hasta una silla y la sentó en ella.
