

Juan Sasturain
El Caso Yotivenko
Estos cuentos son
Para Luis Chitarroni
Que me queda grande
Tres argentos
SUSVÍN
Aquí está la bandera idolatrada,
la enseña que Belgrano nos legó
cuando triste, la patria, esclavizada,
con valor, sus vínculos rompió.
JUAN CHASSAING
Loayza puso el sánguche de queso y salchichón en la bolsa de plástico, coló el mate cocido que hervía en la hornalla, la apagó y llenó el termo. Guardó todo junto al pulóver, el pantalón y las alpargatas viejas manchadas de pintura en el bolso azul con el cierre roto. El otro bolso, el rojo y blanco de Aeroperú, estaba más sano pero no lo usaba; por la misma razón que prefería andar sin documentos, hablar poco.
Dejó todo sobre la mesa de la cocina y volvió al cuarto. Los sábados Alicia no iba al hospital y dormía hasta más tarde. Los tres chicos también, atravesados en la cama única. Los tapó. Sin hacer ruido abrió el ropero y sacó la camiseta de Defensa y Justicia que le había dado Medina para que le mostrara al Profesor. Después recogió todas las monedas y uno de los dos billetes plegados entre el velador sin pantalla y el despertador. Ya eran las ocho y media. Se inclinó sobre su mujer y la besó en la mejilla, le tocó el pelo con cuidado de no despertarla. Volvió a la cocina, guardó la camiseta amarilla, blanca y verde con el número nueve en el bolso y salió.
La mañana estaba fría; había un poco de escarcha en los charcos de la calle de tierra, y el rocío helado, una pelusa, cubría los yuyos del baldío. Loayza camino a buen paso las dos cuadras hasta el asfalto y golpeó las manos en la casa de Medina.
