
Pero esta noche no hay ningún misterio. Todas las tías reunidas aquí visten pantalones, blusas con estampados de vivos colores y diferentes modelos de macizos zapatos de paseo. Todos estamos sentados alrededor de la mesa del comedor, bajo una lámpara que parece un candelabro español. El tío George se pone sus gafas bifocales e inicia la reunión dando lectura al acta.
– Nuestro capital asciende a 24.825 dólares, o sea 6.026 por pareja o 3.103 por persona. Hemos vendido Subaru con pérdida, a seis y tres cuartos, y comprado cien acciones de Smith International a siete. Damos las gracias a Lindo y Tin Jong por sus golosinas. La sopa de habichuelas rojas, sobre todo, estaba deliciosa. La reunión de marzo ha tenido que ser cancelada hasta nuevo aviso. Lamentamos profundamente la pérdida de nuestra querida amiga Suyuan y extendemos nuestras condolencias a la familia Canning Woo. Respetuosamente presentado, George Hsu, presidente y secretario.
Eso es todo. Estoy segura de que los demás empezarán a hablar de mi madre, de la maravillosa amistad que les unía ydel motivo por el que ahora ocupo su lugar: ser la cuarta jugadora de mah jong y llevar a cabo la idea que ella concibió un caluroso día en Kweilin. Pero todo el mundo se limita a aprobar el acta con un movimiento de cabeza. Incluso la de mi padre oscila de arriba abajo con un gesto rutinario, y parece como si hubieran arrinconado la vida de mi madre a fin de hacer sitio para otras actividades.
Tía An-mei se levanta con esfuerzo de la mesa y se dirige lentamente a la cocina para preparar la comida, y tía Lin, la mejor amiga de mi madre, se sienta en el sofá turquesa, se cruza de brazos y observa a los hombres todavía sentados a la mesa. Tía Ying, que parece más encogida cada vez que la veo, saca de su bolsa de hacer punto el inicio de un diminuto suéter azul.
