
– Tenía cinta aislante y mordazas en el asiento delantero del coche -dijo Bubba-También está su abrigo. Lo he traído para envolverle la cabeza -se inclinó para disponer la densa chaqueta de camuflaje alrededor de la cabeza y el cuello del muerto. Envolverla era una gran idea, dado que el hombre sangraba un poco. Cuando terminó la tarea, Bubba se lamió los dedos.
Sam me rodeó con un brazo porque yo había empezado a temblar.
– Esto sí que es raro -estaba diciendo yo, cuando la puerta del pasillo que daba al bar empezó a abrirse. Pude ver que era la cara de Kevin Prior. Kevin es un cielo, pero también es poli, y eso era lo último que necesitábamos.
– Lo siento, pero el retrete tiene una fuga -dije, y cerré la puerta ante su estrecha y sorprendida cara-. Escuchad, chicos, ¿qué tal si mantengo esta puerta cerrada mientras vosotros metéis a este hombre en su coche? Luego podremos pensar qué hacemos con él.
Haría falta fregar el suelo del pasillo. Descubrí que la puerta del pasillo podía cerrarse con cerrojo. Nunca me había dado cuenta de ello.
Sam parecía dubitativo.
– Sookie, ¿no crees que deberíamos llamar a la policía? -preguntó.
Un año atrás ya hubiera estado pegada al teléfono marcando el número de emergencias, antes siquiera de que el cadáver tocara el suelo. Pero el año había supuesto para mí todo un proceso de aprendizaje. Crucé una mirada con Sam e hice un gesto de la cabeza hacia Bubba.
– ¿Cómo crees que llevaría estar en la cárcel? -murmuré. Bubba empezaba a tararear el compás inicial de Blue Christmas-. Nosotros apenas tenemos fuerza en las manos para hacer eso-puntualicé.
