
Pero lo bueno del invierno era que las noches eran mucho más largas… Al menos eso pensaba cuando tenía a Bill para compartirlas conmigo. Lancé el cepillo del pelo al otro extremo del cuarto de baño. Emitió un reconfortante sonido cuando rebotó en la bañera.
– ¡Maldito bastardo! -grité a pleno pulmón. Escucharme decir aquello a plena voz me calmó como nada lo hubiera conseguido.
Cuando salí del cuarto de baño, Eric estaba completamente vestido. Llevaba una de esas camisetas que le regalaba alguno de los proveedores de cerveza de Fangtasia («Esta sangre es para ti», ponía) y unos vaqueros. Había hecho cuidadosamente la cama.
– ¿Pueden entrar Pam y Chow? -preguntó.
Atravesé el salón hasta la puerta delantera y la abrí. Los dos vampiros estaban sentados silenciosamente en el columpio del porche. Estaban en lo que me dio por considerar una especie de modo de reposo. Cuando los vampiros no tienen nada que hacer en particular, es como si se quedaran en blanco; se retiran a su interior, sentados o de pie, pero completamente inmóviles, con los ojos abiertos y vacíos. Parece que eso les ayuda a descansar.
– Pasad, por favor -les invité.
Pam y Chow entraron lentamente, mirando a su alrededor con interés, como si estuviesen de excursión: «Casa de granja de Luisiana, aproximadamente principios del siglo XXI». La casa había pertenecido a nuestra familia desde que fue construida, hacía más de ciento sesenta años. Cuando mi hermano Jason se independizó, se mudó a la casa que mis padres habían construido cuando se casaron. Yo me quedé aquí, con la abuela, en este edificio tan alterado como renovado; y ella me la legó en su testamento.
Lo que ahora era el salón es lo que había constituido la casa original. Algunas adiciones, como la cocina moderna y los cuartos de baño, eran relativamente recientes. El piso de arriba, que era notablemente más pequeño que el de la planta baja, se había añadido en la primera década del siglo XX para acomodar a una nueva generación de niños que sobrevivió entera. Apenas subía en estos días. En verano hacía un calor insoportable, incluso con el aire acondicionado puesto.
