
– Además, en las semanas previas al descubrimiento de los cadáveres, algunos de los alojados en la casa habían ido a despedirse de amigos o les habían enviado cartas anunciando su partida de este mundo. Unos vendieron sus posesiones, otros las remataron a mitad de precio. También se decía que en la casa de Heidi se había ofrecido un gran banquete, y hay quienes hablan de una gran fogata en la que se quemó lo que no se pudo vender. Los testimonios son confusos, pues las que han hablado han sido personas externas a la casa: vecinos, el cartero, familiares de los alojados… Ninguno de los que vivían allí se ha presentado a declarar. Para colmo, pocos días antes de que se encontraran los cadáveres, Heidi, que, como te he dicho, era la propietaria de la casa, había transferido el dinero de todas sus cuentas bancadas, que eran varias y muy nutridas, a diversas cuentas en Liechtenstein y Suiza.
– Algo de eso he leído, o quizá lo haya oído en la televisión… ¿No había tina compañera?, ¿una socia, una cómplice o algo así?
– Ulrike. La compañera que vivía con ella en la casa desde hacía años. Por lo visto era su secretaria personal, su gestora y su amiga íntima. Entre los cuerpos encontrados no se hallan ni el de Heidi ni el de ella. Por cierto, todo el dinero de Ulrike también había sido transferido a cuentas en Suiza.
– Sí, suena raro, la verdad. ¿Cuánta gente has dicho que vivía en la casa?
– Entre treinta y cuarenta personas. Y sólo se han encontrado siete cuerpos, así que es posible que muchos de los cadáveres de los miembros del grupo no aparezcan porque se los haya llevado la corriente.
– ¿Estamos hablando de un suicidio ritual?
– Casi con toda seguridad.
– Y ¿qué te hace pensar que Cordelia vivía en esa casa?
– No lo pienso, lo sé. Ella misma me lo dijo. Vivía conmigo antes de irse a casa de Heidi. Pero, por supuesto, el nombre de Cordelia no consta en ningún sitio, ya que la casa no registraba a los huéspedes. Sí que han quedado registradas numerosas transferencias de dinero desde la cuenta de tu hermana a las de Ulrike y Heidi. En realidad, casi todos los que vivían allí habían hecho transferencias a esas cuentas, cuentas que habían engordado sustancialmente en los últimos dos años.
