Mi nombre es una metáfora. Significa «que lleva a Cristo» y viene de las palabras griegas χριστος; (que significa Jesucristo) y φερειν, y fue el nombre que le pusieron a san Cristóbal porque cruzó un río llevando a Jesucristo.

Eso te hace pensar en cómo se llamaría Cristóbal antes de cruzar el río con Jesucristo a cuestas. Pero no se llamaba de ninguna manera porque ésa es una historia apócrifa, lo cual significa que es, también, una mentira.

Madre solía decir que Christopher era un nombre bonito, porque es una historia sobre ser amable y servicial, pero yo no quiero que mi nombre se refiera a una historia sobre ser amable y servicial. Yo quiero que mi nombre se refiera a mí.

31

Era la 1.12 de la madrugada cuando Padre llegó a la comisaría. Yo no lo vi hasta la 1.28 pero supe que había llegado porque lo oí.

Gritaba: «Quiero ver a mi hijo» y «¿Por qué demonios lo han encerrado?» y «Por supuesto que estoy enfadado, no te jode».

Entonces oí que un policía le decía que se calmara. Entonces no oí nada durante un buen rato.

A la 1.28 un policía abrió la puerta de la celda y me dijo que tenía visita.

Salí. Padre estaba de pie en el pasillo. Levantó la mano derecha y abrió los dedos formando un abanico. Yo levanté la mano izquierda y abrí los dedos formando un abanico e hicimos que nuestros dedos se tocaran. Hacemos eso porque a veces Padre quiere abrazarme, pero como a mí no me gustan los abrazos, hacemos eso en su lugar, y así me dice que me quiere.

Entonces el policía nos dijo que lo siguiéramos por el pasillo hasta otra habitación. En la habitación había una mesa y tres sillas. Nos dijo que nos sentáramos a un lado de la mesa y él se sentó al otro lado. Había una grabadora sobre la mesa y le pregunté si iba a interrogarme y a grabar el interrogatorio.

Dijo:

– No creo que eso sea necesario.



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