

Colleen McCullough
El Desafío
Título original: Touch
Al doctor Kevin Coorey,
que se las arregla para
mantenerme viva; con amor
y gratitud a un tipo extraordinario
PRIMERA PARTE
1
La suerte cambia
– Tu primo Alexander ha escrito pidiendo una esposa -dijo James Drummond, levantando la vista de una hoja de papel.
Había sido un duro golpe para Elizabeth que su padre la hubiese emplazado a comparecer en el salón; semejante formalidad sólo podía significar que iba a recibir un sermón por haber hecho algo mal, un sermón al que seguiría su condigno castigo. Por supuesto, ella sabía lo que había hecho -poner demasiada sal a las gachas de avena que habían comido por la mañana-, y sabía también cuál habría de ser el castigo: se la obligaría a comer gachas sin sal durante lo que quedaba del año. Padre cuidaba mucho su dinero, y no estaba dispuesto a gastar ni un grano más de sal del que correspondiera.
Así que Elizabeth, con las manos cruzadas tras la espalda y de pie ante el raído sillón desde el cual su padre le hablaba, escuchó boquiabierta la sorprendente noticia.
– Pide a Jean, una verdadera tontería. ¿Acaso cree que el tiempo se ha detenido? -James agitó la carta, indignado. Un momento después, apartó la vista del papel para mirar, desde las sombras, a su hija menor iluminada por la luz que se filtraba desde la ventana-. Tú estás hecha como cualquier otra mujer. Así que tendrás que ser tú.
– ¿Yo?
– ¿Estás sorda, hija? Sí, tú. ¿Quién si no?
– Pero ¡Padre! Si está pidiendo a Jean, no creo que me quiera a mí.
