Colleen McCullough


El Desafío

Título original: Touch

Al doctor Kevin Coorey,

que se las arregla para

mantenerme viva; con amor

y gratitud a un tipo extraordinario


PRIMERA PARTE

1872-1885

1

La suerte cambia


– Tu primo Alexander ha escrito pidiendo una esposa -dijo James Drummond, levantando la vista de una hoja de papel.

Había sido un duro golpe para Elizabeth que su padre la hubiese emplazado a comparecer en el salón; semejante formalidad sólo podía significar que iba a recibir un sermón por haber hecho algo mal, un sermón al que seguiría su condigno castigo. Por supuesto, ella sabía lo que había hecho -poner demasiada sal a las gachas de avena que habían comido por la mañana-, y sabía también cuál habría de ser el castigo: se la obligaría a comer gachas sin sal durante lo que quedaba del año. Padre cuidaba mucho su dinero, y no estaba dispuesto a gastar ni un grano más de sal del que correspondiera.

Así que Elizabeth, con las manos cruzadas tras la espalda y de pie ante el raído sillón desde el cual su padre le hablaba, escuchó boquiabierta la sorprendente noticia.

– Pide a Jean, una verdadera tontería. ¿Acaso cree que el tiempo se ha detenido? -James agitó la carta, indignado. Un momento después, apartó la vista del papel para mirar, desde las sombras, a su hija menor iluminada por la luz que se filtraba desde la ventana-. Tú estás hecha como cualquier otra mujer. Así que tendrás que ser tú.

– ¿Yo?

– ¿Estás sorda, hija? Sí, tú. ¿Quién si no?

– Pero ¡Padre! Si está pidiendo a Jean, no creo que me quiera a mí.



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