Debo haber tenido una expresión de perplejidad en el rostro. Pablito rió. Se trataba de una risa cortes.

– No, no entiendo, Pablito -reconocí-, porque don Juan nunca me habló de eso. El tema es completamente nuevo para mí. Por favor, dime todo lo que sepas.

– Lo que se conoce como atlantes son el nagual; son mujeres ensoñadoras.Representan el orden de la segunda atención que ha sido traída a la superficie, por eso son tan temibles y misteriosas. Son criaturas de guerra, pero no de destrucción.

"La otra hilera de columnas, las rectangulares, representan el orden de la primera atención, el tonal.Son acechadoras, por eso están cubiertas de inscripciones. Son muy pacíficas y sabias, lo contrario de la hilera de enfrente.

Pablito dejó de hablar y me miró casi desafiante; después, sonrió.

Pensé que iba a explicar lo que había dicho, pero guardó silencio como si esperara mis comentarios.

Le dije cuán perplejo me hallaba y le urgía que continuara hablando. Pareció indeciso, me miró un momento y respiró largamente. Apenas había comenzado a hablar cuando las voces de los demás se alzaron en un clamor de protestas.

– El nagual ya nos explicó todo eso a nosotros -advirtió la Gorda, impacientemente-. ¿Por qué tienes que hacerlo repetir?

Traté de hacerles comprender que en verdad yo no tenía la menor idea de lo que hablaba Pablito. Le rogué que continuara con su explicación. Surgió otra oleada de voces que hablaban al mismo tiempo. A juzgar por la manera como las hermanitas me fulminaban con la mirada, se estaban encolerizando aún más, Lidia en especial.



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