David Brin

El efecto práctica

Para la tripulación del Viernes, para Carol y Nora, y para los amantes de otros mundos…

I

SUY GENERIS

1

La conferencia era realmente aburrida.

En la parte delantera de la sala tenuemente iluminada, el grueso y canoso director del Instituto Tecnológico Sahariano caminaba de un lado a otro, contemplando el techo con las manos a la espalda, mientras pontificaba pesadamente sobre un tema que apenas comprendía.

Al menos así lo veía Dennis Nuel, que sufría en silencio desde una de las filas del fondo.

Antiguamente, Marcel Flaster podría haber sido una de las lumbreras de la física. Pero eso había sido mucho tiempo atrás, antes de que ninguno de los jóvenes científicos presentes se hubiera planteado siquiera cursar la carrera de física de realidades.

Dennis se preguntaba qué podría haber convertido a un cerebro con talento en un administrador aburrido y tendencioso. juró que se tiraría de cabeza por el monte Feynman antes de que le sucediera a él.

La sonora voz siguió zumbando.

—Y así vemos, señoras y señores, que usar realidades zievatrónicas alternativas parece casi a nuestro alcance, lo que presenta posibilidades para superar tanto el espacio como el tiempo…

Dennis soportaba su resaca casi al fondo de la abarrotada sala de conferencias, y se preguntó qué poder de la Tierra podría haberlo sacado de la cama un lunes por la mañana para it allí y escuchar a Marcel Flaster disertar sobre zievatrónica.

Se le cerraron los ojos. Empezó a arrugarse en el asiento.

—¡Dennis! —Gabriella Versgo le dio un codazo en las costillas, y susurró bruscamente—: ¿Quieres ponerte derecho y prestar atención?

Dennis se enderezó rápidamente, parpadeando. Ahora recordaba qué poder de la Tierra lo había llevado allí.



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